Preguntas frecuentes

Estas son algunas de las preguntas que recibimos habitualmente en Clínica Podológica Clipo. Las respondemos de forma clara, cercana y profesional para ayudarte a entender mejor el cuidado de tus pies y saber cuándo es recomendable acudir al podólogo.

Faqs

¿Duele la cirugía del pie? La verdad sobre la anestesia local y la recuperación

La cirugía podológica, cuando está indicada, suele realizarse con anestesia local para reducir el dolor durante el procedimiento. La recuperación depende del tipo de intervención, la zona tratada y las características de cada paciente.

Antes de cualquier tratamiento quirúrgico es fundamental realizar una valoración completa para explicar las opciones, los cuidados posteriores y el tiempo estimado de recuperación.

La quiropodia no suele ser un tratamiento doloroso. Su objetivo es aliviar molestias causadas por durezas, callosidades, uñas engrosadas o zonas de presión.

En algunos casos puede existir sensibilidad previa en la zona, pero el tratamiento se realiza con cuidado para mejorar la comodidad del paciente al caminar.

Depende del tipo de hongo, la zona afectada y el estado de la piel o la uña. No todos los cambios en las uñas son hongos, por eso es importante realizar una valoración podológica antes de elegir un tratamiento.

Las cremas, lacas u otros tratamientos pueden ser útiles en determinados casos, mientras que el láser puede utilizarse en algunas clínicas como alternativa o complemento. Lo importante es confirmar el diagnóstico y seguir un tratamiento adecuado.

No existe un truco definitivo para eliminar un ojo de gallo si no se corrige la causa que lo provoca. Normalmente aparece por roce o presión entre los dedos, muchas veces relacionado con el calzado o la forma de los dedos.

El podólogo puede retirar la lesión, aliviar el dolor y valorar si es necesario usar separadores, ortesis de silicona o cambios de calzado para reducir la presión.


 

La vitamina D participa en funciones importantes del organismo, incluida la respuesta inmunitaria. Sin embargo, no sustituye a una buena higiene ni a la valoración profesional cuando hay una infección en el pie.

Para prevenir infecciones es importante secar bien los pies, usar calzado transpirable, evitar caminar descalzo en zonas húmedas públicas y consultar con un profesional si aparecen hongos, heridas o cambios en la piel.


 

La vitamina D está relacionada con el funcionamiento del sistema inmunitario, pero las infecciones en los pies suelen depender también de otros factores como humedad, sudoración, calzado cerrado, pequeñas heridas o contacto con superficies contaminadas.

Si aparecen infecciones repetidas, hongos o problemas de cicatrización, es recomendable realizar una valoración podológica y, si procede, consultar también con el médico.

El tratamiento láser en podología es una técnica que algunas clínicas utilizan para tratar determinadas patologías del pie, como hongos en las uñas o algunas lesiones cutáneas. Su indicación depende del diagnóstico y del tipo de problema.

No todos los casos necesitan láser. Antes de elegir cualquier tratamiento es importante valorar la lesión, su evolución y las alternativas disponibles.


 

Sabemos que una molestia en los pies puede generar dudas e incluso preocupación. En Clínica Podológica Clipo valoramos cada caso de forma personalizada para ayudarte a entender el origen del problema y orientarte sobre el tratamiento más adecuado.

Nuestro objetivo es cuidar la salud de tus pies para que puedas caminar con mayor comodidad, seguridad y confianza.

La podología quirúrgica se ocupa de tratar determinadas lesiones del pie mediante procedimientos quirúrgicos cuando los tratamientos conservadores no son suficientes.

Puede aplicarse en algunos problemas de uñas, lesiones dérmicas o alteraciones que requieren una solución más específica. Siempre debe realizarse tras una valoración profesional y con una explicación clara del procedimiento y la recuperación.

Las uñas pueden encarnarse por un corte incorrecto, calzado estrecho, traumatismos, presión repetida o por la propia forma de la uña. El problema puede causar dolor, inflamación e incluso infección.

El tratamiento depende de la gravedad. En casos leves puede bastar con una intervención podológica conservadora, mientras que en casos repetidos puede ser necesario valorar otras soluciones.

La tendinitis o tendinopatía del tendón de Aquiles puede provocar dolor en la parte posterior del talón o de la pierna, especialmente al caminar, correr o subir escaleras.

La EPTE puede ser una opción en determinados casos de tendinopatía, pero debe indicarse tras una valoración profesional. El tratamiento puede combinarse con ejercicios, control de cargas y corrección de factores que estén provocando la lesión.

Si aparece una ampolla, lo más importante es proteger la zona, evitar seguir generando roce y mantener una buena higiene. No conviene manipularla de forma agresiva ni utilizar material no esterilizado.

Si la lesión duele mucho, se infecta, no mejora o tienes diabetes, es recomendable acudir al podólogo para revisar el pie y evitar complicaciones.

Para prevenir ampollas y molestias, utiliza calzado cómodo, calcetines transpirables y evita estrenar zapatos en caminatas largas. También es importante mantener los pies secos y revisar posibles zonas de roce.

Para reducir el riesgo de hongos, seca bien los pies, especialmente entre los dedos, y evita permanecer mucho tiempo con calzado húmedo o poco transpirable.

Antes de una caminata larga conviene revisar el estado de las uñas, durezas y zonas de presión. Una revisión podológica puede ayudar a prevenir molestias antes de que aparezcan durante la ruta.

También es recomendable usar calzado ya adaptado al pie, calcetines adecuados y probar el material antes de iniciar la caminata.

Los papilomas o verrugas plantares suelen aparecer en la planta del pie y pueden confundirse con callos o durezas. A veces presentan dolor al pisar o pequeños puntos oscuros en la lesión.

El podólogo puede valorar la lesión y aplicar el tratamiento más adecuado según su tamaño, localización y evolución. Es importante no manipularla en casa para evitar irritaciones o contagios.

El heloma interdigital, conocido como “ojo de gallo”, es una lesión dolorosa que suele aparecer entre los dedos por roce o presión. Puede estar relacionado con el calzado, la forma de los dedos o una prominencia ósea.

La cirugía solo se valora en casos concretos, especialmente cuando el problema reaparece y el origen está en una alteración estructural. Antes se suelen valorar opciones conservadoras como descarga, calzado adecuado u ortesis de silicona.

El neuroma de Morton puede causar dolor en la parte delantera del pie, sensación de quemazón, hormigueo o la impresión de tener una piedra dentro del zapato.

Estos síntomas suelen empeorar al caminar o al usar calzado estrecho. Una valoración podológica ayuda a diferenciarlo de otras causas de dolor en el antepié.

Las uñas de los pies pueden engrosarse por hongos, traumatismos repetidos, presión del calzado, edad, problemas circulatorios o algunas enfermedades de la piel.

Conviene tratarlas cuando causan dolor, dificultad para cortarlas, cambios de color, deformidad o molestias al caminar. El podólogo puede valorar el origen del engrosamiento y orientar el tratamiento.

Los hongos en las uñas pueden provocar cambios de color, engrosamiento, fragilidad, rugosidad o desprendimiento parcial de la uña. No obstante, otras alteraciones pueden tener un aspecto parecido.

Lo más adecuado es acudir al podólogo para confirmar si se trata de una micosis y aplicar el tratamiento más indicado según el estado de la uña.

Un análisis del pie o estudio de la pisada puede ayudar a detectar alteraciones en el apoyo que favorezcan sobrecargas en la fascia plantar.

No siempre evita por completo la aparición de fascitis plantar, pero puede ayudar a identificar factores de riesgo y orientar medidas preventivas como cambios de calzado, ejercicios, plantillas o tratamiento podológico personalizado.

Las verrugas plantares están relacionadas con el virus del papiloma humano y suelen aparecer en zonas de apoyo del pie. Pueden contagiarse con más facilidad en ambientes húmedos como piscinas, duchas o vestuarios.

El tratamiento depende de la lesión y de cada paciente. El podólogo puede valorar la verruga y aplicar el procedimiento más adecuado para eliminarla y reducir molestias.

El dolor crónico en pies y tobillos puede deberse a sobrecargas, alteraciones de la pisada, fascitis plantar, tendinopatías, neuroma de Morton, lesiones mal recuperadas, calzado inadecuado o problemas articulares.

Cuando el dolor se mantiene en el tiempo, lo recomendable es realizar una valoración podológica para identificar la causa y evitar que el problema se cronifique.